
LA MOVILIZACIÓN DE LAS MUJERES QUE TRANSFORMAN LA SOCIEDAD
Participantes: Juanda, Mª del Amor, Ronald, Jafeth, Hanin, Layla, Santiago, Johany, Alfredo, Abdessamad, Valentina, Anette, Lorena, Yaiza. Grupo joven del curso formativo de cualificación básica operaciones auxiliares administrativas y generales, de YMCA, Valencia.
Estamos felices de ser vuestros presentadores. Somos Hanin y Santiago, y hemos venido de lejos para vivir en Valencia, de Siria y Venezuela.

El tema central del programa es la movilización de las mujeres que transforman la sociedad, y escuchando las palabras de Melinda Gates “Cuando levantamos a todas las mujeres, levantamos a todas las personas”, abrimos la puerta al liderazgo de las mujeres, y por tanto se amplía la participación democrática, y se refuerza la defensa de los derechos humanos.
Os aportamos un programa con diferentes espacios radiofónicos, que garantizan el liderazgo de las mujeres como uno de los caminos más directos y decisivos para hacer que los ODS sean una realidad para todos.
Vamos de Paseo por el Museo, un recorrido para descubrir arte, historia y cultura, con nuestros compañeros desde México. Ellos hablarán de una artista que hizo del arte su vida. Cejas inconfundibles, autorretratos que cuentan más de lo que parecen y un espíritu rebelde.
Johany y Valentina, ¿estás listos para contarnos la historia de esta gran mujer?
Saludos !! Hoy no estamos en la cabina, estamos en la histórica Casa Azul, el hogar de una de las artistas más intensas y revolucionarias del siglo XX, Frida Kahlo.
Acompáñenos a recorrer su casa, su mundo, su dolor convertido en arte.
Apenas entramos y este azul vibrante nos envuelve. Las paredes parecen latir con historia.
Aquí, en Coyacán, Frida nació, vivió y murió. Cada rincón guarda algo suyo. Vestidos tradicionales, corsets pintados a mano, fotografías y pinceles.

Caminemos al patio central. Lo escuchan, el sonido del agua en la fuente, las plantas, las esculturas prehispánicas. Frida amaba sus raíces mexicanas, su identidad no solamente estaba en su ropa, sino en cada detalle de su casa.
Y aquí está su estudio, la luz entra por grandes ventanales, frente al caballete que le regaló su esposo, Diego Rivera. Imaginamos a Frida pintando desde su silla ruedas, después del accidente que marcó su vida a los 18 años. Su espejo en el techo le permitía autorretratarse, mientras ella estaba en cama.
Frida decía “me pinto a mí misma porque soy a quien mejor conozco”, y eso nos lleva a una de sus obras más impactantes: el cuadro “Las dos Fridas”.
Imaginen el cuadro, dos Fridas sentadas, tomadas de la mano, una vestida de blanco con el corazón expuesto y sangrando, la otra con el traje tradicional mexicano, sostiene un pequeño retrato de Diego, sus corazones están conectados por una arteria.
Fue pintada en 1939, tras su divorcio con Rivera, representa su identidad dividida, la Frida europea, herencia de su padre alemán, y la Frida mexicana, la que Diego amaba.
El corazón abierto simboliza su dolor emocional, pero también su fuerza como mujer. Lo impresionante es que, aunque sangra, sigue firme, no se oculta.

Frida convierte el sufrimiento en arte, en expresión, en resistencia.
Aquí, en esta casa, entendemos que su vida y su obra eran inseparables. Cada habitación de la Casa Azul es un reflejo de su universo, color, tradición, dolor, amor y revolución. No es sólo un museo, es la historia viva de una mujer que transformó su realidad en pintura.
Hoy nos despedimos desde este lugar, donde el arte respira en cada pared.
Frida nos enseñó que nuestras heridas también cuentan historias, y que podemos convertirlas en ondas que viajan muy lejos.
Y desde aquí, de Coyoacán, México, le recomendamos venir a este increíble museo, donde una mujer pudo convertir su dolor en arte.
El Testimonio que nos aportan Alfredo y Samad, conoceremos la historia de Sofía.
Esta es la historia de Sofía Luna, mujer colombiana.
Colombia, tierra caliente, alegre, pero con un pasado complicadísimo por la violencia, ¿no? Exactamente, y eso es lo que define la vida de Sofía.
Ella contaba que estudió Derecho no por estatus ni por plata. Lo hizo porque estaba cansada.
¿Cansada de qué? Cansada de ver a su pueblo vivir con miedo.
¿Miedo a qué? ¿Puedes explicármelo? A todo. A los grupos armados, a los narcos. Ella vio de frente cómo la guerra le quitaba lo poco que tenía de gente. Imagínate esto, a su propio hermano. Lo mataron en servicio ya que era militar, pero además de militares, también mataban civiles inocentes y los contaban como bajas militares.
Supongo que como abogada intentó hacer algo.
Claro, ella no se quedó quieta. Sofía dijo algo muy fuerte: “No fue ni por valiente ni por heroína. Fue porque no podía hacerme la loca”

Empezó a poner denuncias y a acompañar a las víctimas de extorsión. Quiso usar la ley como escudo. Pero en esas zonas a veces la ley no vale mucho.
Se dieron cuenta de que Sofía les estaba estorbando el negocio. Y un día le llegó la amenaza seca y directa. Tienes dos semanas para desaparecer o te matamos.
¿Dos semanas? ¿Ella estaba sola o tenía alguien?
Eso es lo más angustiante. No estaba sola. Estaba embarazada. Ella cuenta que pasaba las noches sin dormir, contando los días, sintiendo cómo su hijo crecía dentro de ella mientras afuera la muerte la estaba esperando.
Y ahí tomó la decisión más dura, dejarlo todo, su carrera de derecho, su casa y su gente, y se marchó a Caracas, donde vivía una hermana suya.
Llegó allá solo con una maleta, la barriga y, como ella dice, con el corazón hecho trizas. Pero con una esperanza, que su hijo naciera sin escuchar disparos.
Es increíble cómo nos puede cambiar la vida en un segundo de ser una abogada a empezar desde cero en otro país.
Sí, pasó de los juzgados a las ollas y los cuchillos, siendo asistente de cocina. Y lo hizo con un orgullo que eriza la piel.
No le dio vergüenza, porque era trabajo honrado y era lo único que había para sacar a su hija adelante. Ese niño que nació y se cuidó, en Venezuela, de colombiano solo tiene la sangre. La verdad es que es una lección de humildad y de fuerza.
Es admirable. El éxito de Sofía fue que su hijo viviera tranquilo.
Ella cambió su toga de abogada por un delantal. Pero nunca dejó de ser una defensora. En lugar de defender clientes en un tribunal, defendió el futuro de su hijo en una cocina.
Ella es Sofía Luna, y se une a tantas mujeres que han luchado sin violencia, con la valentía del trabajo y esfuerzo.
Gran trabajo de Jafeth, Lorena y Anett, que nos aportan el espacio radial de La Entrevista, y conforman un diverso equipo entrevistador brasileña, hondureño y mejicana.

A lo largo de la historia, la unión y la lucha colectiva han permitido avanzar en derechos e igualdad, aunque todavía quedan muchos retos por delante.
Esta entrevista nos acerca a nuestra directora del programa formativo YMCA, y a sus ideas y opiniones en torno a la movilización de las mujeres, pues ha sido y sigue siendo, una herramienta fundamental para visibilizar injusticias y generar cambios profundos en la sociedad.
Gracias a la unión y a la voz colectiva se han podido cuestionar normas establecidas y abrir caminos hacia una mayor igualdad.
¿Por qué cree que la movilización de las mujeres ha sido tan importante para transformar la sociedad?
Las mujeres hemos tenido la necesidad de organizarnos y movilizarnos para cuestionar las estructuras que funcionan desde hace años de manera desigual. Esta movilización ha generado transformaciones profundas en la sociedad o han cuestionado la que parecía que era inamovible.
¿En qué espacios han impactado estas movilizaciones?
En el poder: ya que las mujeres movilizan las sociedades, construidas históricamente sobre una jerarquía masculina. Obligan mediante su trabajo constante a revisar instituciones, leyes y prácticas que parecían normales.
En favorecen la democracia, ya que,si la mitad de la población no es valorada, no puede existir una democracia plena. Los movimientos feministas han forzado a mejorar derechos civiles, laborales y políticos, como conseguir votar.
Así aumentó la participación ciudadana más justa, y con una visión femenina dentro del poder.
Visibiliza los trabajos invisibles de las mujeres como los ciudadanos, tareas domésticas, etc. El feminismo colabora a cambiar mentalidades, abre espacios a todas las personas para que las personas vivan en libertad, impacta en varios colectivos, impulsa otras luchas sociales como movimientos antirracistas, genera redes solitarias. Porque las mujeres nos organizamos en base a la cooperación y la competencia.
Así, se crean espacios que acompañan situaciones de violencia, discriminación o falta de recursos. Esta capacidad es un motor importantísimo en la sociedad.
Tras escuchar su opinión, pensamos que la movilización es clave porque permite que las injusticias no queden en silencio. Cuando las mujeres se unen, su voz tiene más fuerza y se pueden conseguir cambios reales que beneficien a toda la sociedad, no solo a las mujeres. A lo largo de la historia, muchos de los derechos de los que hoy disfrutamos no habrían sido posibles sin la lucha colectiva.

Las mujeres, organizándose y movilizándose, han tenido un papel clave en estos avances sociales. En este sentido, te quiero lanzar a la siguiente pregunta. ¿Qué importancia tiene la movilización de las mujeres dentro de estos cambios?
La movilización de las mujeres hace que las luchas individuales se transformen en colectivas.
Cuando la violencia, la brecha salarial, sobrecarga de ciudadanos se viven de forma individual.
No se visibiliza y se consiguen cambios. Sin embargo, las movilizaciones permiten poner los nombres a cada cosa y darle visibilidad.
Todo esto, además, repercute en mostrar a la sociedad que en otra forma de funcionar es posible, y que las cosas no tienen por qué siempre ser igual. Se puede cambiar, evolucionar y mejorar como sociedad. Estamos de acuerdo en que la movilización de las mujeres ha sido esencial para conseguir derechos que antes parecían imposibles.
Creemos que recordar estas luchas nos ayuda a valorar lo que tenemos y a entender que los derechos no se regalan, sino que se conquistan. A pesar de los avances conseguidos, la desigualdad de género sigue siendo una realidad presente en distintos ámbitos de la vida cotidiana, lo que hace importante escuchar experiencias personales. ¿Ha vivido alguna situación en la que haya sentido desigualdad por ser mujer?
Sí, claro.
Trabajé tres años en una fábrica con hombres, donde acabé siendo la responsable de una línea de producción. Fue duro. Sólo el carácter y la confianza en mi trabajo y en mí misma hizo que me ganara el respeto de todo el mundo.
Su experiencia nos hace reflexionar cómo estas situaciones siguen ocurriendo, incluso en ámbitos donde debería existir igualdad. Pensamos que compartir estas vivencias es importante para tomar conciencia, y no normalizar la desigualdad.
Y en la sociedad actual, se habla cada vez más de igualdad.
Pero muchas mujeres siguen encontrando obstáculos que no afectan de la misma manera a los hombres. Reflexionar sobre estas diferencias nos ayuda a entender mejor la realidad social. ¿Cree que hoy en día las mujeres siguen teniendo más dificultades que los hombres? ¿En qué aspectos?
Es una pregunta delicada, porque creo que todos tenemos dificultades, independientemente del género. Lo que sí es una realidad, es que en la manera que está estructurada la sociedad, las mujeres tenemos mayores dificultades. Es decir, quitando las circunstancias personales, estructuralmente las mujeres nos enfrentamos a problemas como brecha salarial, techo de cristal, acceso a altos cargos y mayor precariedad.

Menos presencia en espacios públicos, conciliación de vida familiar y laboral.
Y todo el tema de la seguridad y la violencia.
Coincidimos en que aún no existen desigualdades, por ejemplo, en el ámbito laboral, social o incluso en la vida cotidiana. Creemos que identificarlas es el primer paso para poder cambiarlas.
Los jóvenes tienen un papel fundamental en el presente y el futuro de la sociedad, ya que sus actitudes y acciones pueden impulsar cambios reales y duraderos. ¿Cómo podemos contribuir los jóvenes al cambio social?
Es fundamental, no solo porque tienen energía o vitalidad, sino que tienen una forma de ver las cosas menos condicionada a lo que toda la vida. Cuando los jóvenes se mueven, tienen nuevas preguntas, nuevas formas y una urgencia que empuja a todas a moverse.
Además, transforman la manera de cómo nos comunicamos, con toda la tecnología, las redes y la IA. Estas cosas traen una nueva realidad que impulsa y provoca. Para generar cambios hay que ser más ambiciosos.
Pensamos que como jóvenes podemos contribuir informándonos, respetando a los demás y no quedándonos callados ante las injusticias. Pequeñas acciones del día a día también forman parte del cambio social. La confianza en una misma y el conocimiento de los propios derechos son esenciales para avanzar hacia la igualdad.
Al mismo tiempo, el cambio social requiere la implicación de todas las personas, independientemente de su género. ¿Qué mensaje le daría a las mujeres y chicas jóvenes para que crean en sí mismas y en sus derechos? Y generalizando, ¿qué consejo le daría tanto a hombres como a mujeres para fomentar el respeto, la igualdad y el compromiso social?
Es un acto de dignidad creer en uno mismo. Todas las personas, especialmente jóvenes y mujeres, tenemos una historia que contar, una fuerza y unas ideas que el mundo necesita que todos seamos necesarios.
Nadie puede interferir en los sueños de nadie. Todos tenemos derecho a ser escuchados, respetados, equivocarnos y aprender. A decidir sobre la vida de cada uno y construir un futuro donde te sientas a gusto.
Tienes derecho a ocupar espacios y a opinar. Los cambios en la sociedad empiezan en la confianza que cada persona tiene en sí mismo. Cuando crees en ti, pensando en todos, inspiras a los demás.
Cuando te movilizas, abres caminos para todos. Cuando defiendes derechos, abres caminos a los que vienen atrás. No te olvides que eres capaz, eres valiosa, eres necesaria.
Gracias, porque este mensaje para nosotras es muy importante porque nos anima a creer en nosotras mismas y a no conformarnos con menos de lo que merecemos.
Gracias por todo lo que nos has contado, tanto por tu experiencia como por tus reflexiones.
Espacio íntimo y cercano con LA RONDA DEL CAFECITO, donde dos mujeres se reúnen alrededor de una taza de café para conversar sobre sus vidas, experiencias y aprendizajes. Una charla sincera desde el corazón. Ellas son Samia de Palestina y Deina de Venezuela, van a tener una charla sincera desde el corazón.
Estamos en Nueva York, en un café muy conocido de aquí, con mi amiga Samia, y nos conocimos en una galería de arte que ella tiene.
Somos amigas, y aunque nos separa mucha edad, nos aportamos diversidad de origen y actividad.
Hola, Deina, ¿cómo estás?.
Muy bien, encantada de estar aquí contigo. Samia, cuéntanos ¿quién eres?
Soy Samia, soy de Palestina. Mi trabajo es pintura y dibujos. Tengo 88 años, soy un poco mayor.
Bueno, pues sí, nos separa un poco la edad, pero bueno, no es nada. Mi nombre es Deina, tengo 27 años, yo soy una jugadora de fútbol que juego en Estados Unidos. He jugado en varios equipos como el Manchester City y el Atlético de Madrid.
Vale, yo soy de Caracas, Venezuela, que me he llegado a criar ahí todo el tiempo, y para mí ha sido un logro llegar a salir del país para ser alguien.
Yo también me fui de mi país, que es Palestina.

Samia, he ido bastantes veces a ver tu arte, tus cuadros, pero no llego a entenderlos, así que quería que me dijeras qué arte es, o sea, qué estilo es.
Arte conceptual. Quiero defender los derechos de Palestina Libre. Sin violencia y en paz.
Deina, ¿qué has hecho para ser una mujer importante?
Samia, muy buena pregunta. Yo soy muy conocida entre las niñas pequeñas, de un rango de 10 años hasta los 17, 20 años, porque tengo una fundación que se llama Fundación Quindea Program, que me baso en ayudar a las niñas para que sean futbolistas como yo, que sean conocidas y puedan resaltar, porque no se les da tanta importancia a las mujeres como a los hombres en el fútbol. Y por tanto es una oportunidad grandísima para las niñas de hoy.
¿Nos tomamos un café? Sí, yo quiero un largo. Y yo quiero café con leche.
Recomendaciones para el Tiempo Libre, Anette de México, y Mª del Amor de Guinea Ecuatorial, nos regalan algunas recomendaciones para disfrutar: Una peli, un libro y una música que inspiran y hacen pensar.

Yo hoy quiero hablaros de una mujer que convirtió su experiencia en lucha, y su lucha en pensamiento. Creció en Estados Unidos, en una época marcada por la discriminación racial. Por eso, desde muy joven, entendió lo que significaba la injusticia y decidió implicarse en los movimientos por los derechos civiles y por la igualdad.
En los años 60 participó activamente en el feminismo y en la lucha contra el racismo. Y en los 70 fue encarcelada por sus ideas políticas. Pero lejos de rendirse, su detención la convirtió en un símbolo internacional de resistencia.
En uno de sus libros más importantes, analiza cómo las mujeres negras y trabajadoras han estado siempre en la primera línea de lucha, aunque muchas veces hayan sido invisibilizadas en la historia. Por eso quiero recomendaros el libro “Mujeres, raza y clase”, de Ángela Davis.
Y si os apetece más una peli, os recomiendo una historia basada en hechos reales de los años 60.
Es que es increíble. Trata de tres mujeres, una es matemática, otra experta en computación y la otra ingeniera. De título Figuras ocultas.
Ocultas porque no se las tenía en cuenta, por ser afrodescendientes y por ser mujeres en un entorno dominado por los hombres. Pues qué injusticia tan grande, ¿no? Y pensar que en pleno 2026 hay gente que sigue tratando a las mujeres de esta manera.

Y la tercera recomendación: una canción. Algo que encaje con cualquier circunstancia y que puedes escuchar en cualquier momento del día.
Se trata de la cantautora Mercedes Sosa, nacida en 1935 y fallecida en 2009. Fue una cantante argentina conocida como La Negra, que difundió la música folclórica y se convirtió en la voz de la resistencia social. Sus canciones y su voz transmiten experiencia, gratitud, resistencia y honestidad.
Se siente como un abrazo al alma. No es solo una canción, sino una toma constante de decisiones: Gracias a la vida.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros, que cuando los abro perfecto, distingo lo negro y lo blanco.
Y en el alto cielo su fondo estrellado, y en las multitudes del hombre que yo amo.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados.
Con ellos anduve, ciudades y charcos, playas y desiertos, montañas y llanos.
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.
ENTIDAD PARTICIPANTE Y SU FINANCIADOR:

